Ropa de Dama


Antiguamente los patrones que regían la moda eran completamente estéticos, sin tener en cuenta factores como la
comodidad y el bienestar físico. Hasta comienzos de siglo XX  la ropa de dama se caracterizó por un perpetuo  martirio. “Para ser bella hay que ver las estrellas”. La incomodidad y la poca libertad de prendas como el corsé, era fiel reflejo de las costumbres que reprimían la expresión femenina a las labores domésticas y reproductivas, además de producir ciertos trastornos en el organismo, pues apretaba todos los órganos internos; o sea que la ropa de dama de esa época se asimilaba más al vestir de una muñeca como objeto decorativo, que al vestir de una persona.
En la “Belle Epoqué” (1890-1910), época de riqueza, ostentación y extravagancia, los vestidos almidonados o los mi
riñaques eran armatostes dificultosos; esto obligo a los modistos a crear, algo más confortable, pero dentro del
mismo ideal de mujer pomposa. A partir de 1910 y los años posteriores, hasta llegar a nuestros días, se produce
el gran cambio en la ropa de dama, aparecen los colores llamativos, las faldas más cortas. Esta moda marcaba más
el cuerpo de la mujer, siendo las vestimentas más cómodas y adaptadas a la mujer moderna. Hoy en las grandes vidrieras del mundo y en un sin número de marcas, los más afamados modistos ponen a disposición de la mujer los más variados y exquisitos modelos. La mujer puede conseguir su ropa de manera diversa, incluso por catálogo on line o directamente  a los fabricantes y mayoristas. AvellanedaOnLine es el portal que le facilita la comercialización suscribiéndose a él le evitará pérdidas de tiempo y le producirá grandes ganancias.

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