Revisando las últimas décadas me preguntaba cómo llegamos a la moda de hoy. La ropa de los sesenta es un punto de inflexión en el siglo XX. Allí surgió la tendencia hippie que se acentúa en los setenta con chaquetas, túnicas y blusas orientales y africanas.
A finales de los setenta, los ponchos sudamericanos, kimonos y jalabiyas, y otros estilos orientales tanto árabes como hindúes y africanos, fueron la ropa que marcó tendencia entre la juventud. Es quizás ahí cuando el mundo empieza a globalizarse a través de la ropa.
Los setenta también trajeron la moda disco, y la nueva ropa estaba diseñada con telas metálicas, estampados animal print y una serie de accesorios brillantes como una bola de espejos. A fines de los setenta, el punk diseñó su propia ropa y estilo.
La ropa de los ochenta fue una moda rebelde. La ropa llamaba la atención y nada quedaba ridículo. La ropa de colores llamativos y flúo, grandes colgantes, guantes sin dedos, eran una combinación súper top. La ropa, salvo por algunas prendas, era unisex. Los tejidos desgastados, adornados por la mayor cantidad de pins que puedas comprar, hicieron de esta década (viéndola hoy a la distancia, con un poco de nostalgia, y a veces cierta vergüenza), a tono de risa, la más recordada por todas.